-20%

La muerte de la tragedia

Steiner, George

$15.500

$12.400

Quedan sólo 0 unidades

Cant:

A G O T A D O
Partiendo de la premisa de que la tragedia, como floreció en el siglo V a. C. se ha degradado hasta quedar en textos dramáticos que no reflejan la fuerza de la caída del hombre, el autor recurre a la literatura comparada y a ejemplos y citas claros para hilar los puntos clave de este ensayo, que representa un importante pilar en la crítica literaria.

ISBN: 9786071610089
N° Edición: 1
N° páginas: 288
Año: 2012
Tamaño en cms.: 13 x 21
Tipo de edición: Rústico

Despacho

Retiro en tienda o despacho dentro de un plazo de 5 días hábiles desde el día de despacho, a excepción de la zona norte extrema de nuestro país en donde puede demorar hasta 8 días hábiles. Lee más aquí

Cambios y Devoluciones

Se podrá solicitar el cambio o la devolución si el producto presenta fallas de origen o si no cumple con las características anunciadas. Lee más aquí

Steiner, George

París, Francia, 1929. Novelista y ensayista, hijo de judíos austríacos y educado en la Sorbona, Harvard y Oxford. Es ciudadano de Estados Unidos y profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Ginebra y en Cambrige. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas. Es considerado uno de los eruditos más grandes de Europa, aunque él se considere más que nada un "profesor no numerario" y, al mismo tiempo y políticamente, un "superviviente" que escribe la condición de tal. Por otra parte afirma en algún lado que no es "filósofo profesional". De ahí, quizá, su admiración por Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein, pero también por la música, el ajedrez y las matemáticas. La filosofía de Steiner se mueve, según él mismo confiesa, entre la poética, la metafísica y la política. En realidad, es el lenguaje el eje temático ordenador de toda su vasta obra. Su punto de partida es, en cambio, la condición trágica de la vida humana. En efecto, la tragedia postula la existencia de lo insoluble, de las preguntas sin respuesta. La muerte y lo absurdo tiene razón ante cualquier otra instancia. Por eso al pensar de Kierkegaard, Nietzsche, Pascal y Heidegger es privilegiado Steiner en este peculiar sentido. Es necesario no pasar por alto que, afines del siglo XVII, la consagración de la metafísica secular y el triunfo del racionalismo, obligan a formas lingüísticas diferentes. El ascenso de la burguesía, el traslado del centro de interés de lo público a lo privado, el desarrollo de la ciencia, eclipsan las voces de tragedia poética, la cual reclama no sólo el logro de un estilo sino una cierta mitología común entre el autor y su público: esa mitología ya no existe pues si se puede hablar de mitos -la esperanza utópica, "el cielo compensador" del Fausto e Goethe por ejemplo -, son mitos antitrágicos. Con todo, como la falta de esperanza es difícil de mantener tanto filosófica como literariamente, la pregunta que cabe hacerse es qué forma de arte puede responder al terror político de nuestro siglo. Aparece entonces una posibilidad no desdeñable: el silencio.