Prensa

Ariel Dorfman: “Las épocas de transición son las que más me apasionan”

Por Antonio Díaz

Ariel Dorfman (77) responde disculpándose: dice que le han encargado varios artículos y cosas de la prensa estadounidense. Uno de esos es un ensayo para el The New York Review of Books; y el otro una columna para CNN sobre Joe Biden, el probable candidato a la presidencial por el Partido Demócrata. Y que por eso no puede responder las preguntas para esta entrevista, como decimos los chilenos, al tiro.

A parte de eso, en estos días virales en que acumular libros puede ser el mejor escape, el autor, quien vive entre Chile y Estados Unidos, llega a librerías chilenas por dos: Allegro y Chile: juventud rebelde. El primero es un thriller histórico que involucra a un Mozart de niño y detective. Y el segundo un ensayo sobre el estallido social y el fallido regreso, de uno de sus hijos, al Chile de los noventa, ambas publicadas por el Fondo Económico de Cultura. El primer libro es un thriller histórico que involucra a un Mozart niño detective; y el segundo una suerte de folleto sobre el estallido social y el fallido regreso, por parte de uno de sus hijos, al Chile de los noventa.

“Las épocas de transición son las que más me apasionan”, dice. “Tanto porque cualquier cosa puede suceder y todo se tambalea o avanza, como porque la transición chilena ha sido tan perversa y fascinante, llena de ‘sueños y traidores’ (como señala el título del segundo volumen de mis memorias que trata de ese período). Rodrigo, mi hijo, buscaba su destino en Chile y Chile no le dio cabida. Por ahí eso me influyó en Allegro, cuando imaginaba a Mozart en París, cuando se lo rechaza y desprecia”.

Dice Dorfman que la anécdota inicial de aquella novela, Allegro, le llegó a través de un familiar. Y que fue algo así: Bach y Haendel sufren, uno en Alemania y el otro en Inglaterra, operaciones oculares de parte de John Taylor, un cirujano charlatán que terminó por dejarlos ciegos y, en el caso de Bach, a las puertas de la muerte.

“Supe, de inmediato, que se me brindaba una historia que había que contar. Lo que me tardó más tiempo fue darme cuenta de quien debía ser el narrador”.

Seguir leyendo en Culto

‹‹ Post Anterior Post Siguiente ››