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Patricio Aylwin inédito. Los nuevos capítulos de su libro autobiográfico
domingo, 18 de noviembre de 2018

Domingo, 18 de noviembre de 2018

Por Nicolás Guzmán. Reportajes El Mercurio

A propósito de sus 100 años -que cumpliría en dos semanas más-, la familia del exmandatario publicará las 97 páginas que se añadieron al texto, al cual accedió "El Mercurio". Aylwin describe el período comprendido entre el triunfo del No y su juramento -incluyendo su turbulenta campaña-, la relación con Pinochet y cómo armó el gabinete. A continuación, su anecdotario más personal.

Patricio Aylwin tenía un secreto que solo sus cercanos sabían. Luego de lanzar el libro "El reencuentro de los demócratas", en 1998, el expresidente se tomó un largo tiempo para detallar otra etapa, hasta ahora inédita.

En cinco capítulos, escrito de puño y letra, aborda las negociaciones, diálogos y episodios que marcaron el período que abarca desde el triunfo del No- en el plebiscito del 5 de octubre de 1988- hasta su juramento, el 11 de marzo de 1990.

 

En dos semanas más, si estuviera vivo, el exjefe de Estado cumpliría 100 años. Y es precisamente esta fecha -y la conmemoración de los 30 años desde el triunfo del No- lo que motivó a la Fundación Aylwin a relanzar el libro el próximo 29 de noviembre en la Biblioteca Nacional.

En las 97 páginas que por primera vez se darán a conocer en esta nueva edición, Aylwin aborda los diálogos para alcanzar un acuerdo en reformas constitucionales, su turbulenta campaña, la conformación del gabinete y su faceta más personal, entre otras cosas.

A continuación, algunos de los extractos de las anécdotas que cuenta el exmandatario.

Jarpa, el candidato fuerte

"El retiro de Büchi subió las posibilidades del presidente de Renovación Nacional, Sergio Onofre Jarpa, quien anunció el 3 de junio la decisión de ese partido de llevar un candidato de sus filas y su disposición personal a asumir esa tarea (en la carrera presidencial). Pero a mediados de julio, Büchi volvió al ring ; en un acto montado con gran despliegue en la Fisa, 'ante un millar de enfervorizados partidarios', el exministro anunció su compromiso de asumir la candidatura a la Presidencia de la República 'para llevarlos a la victoria en diciembre próximo'. Ahora su generalísimo, en vez de Piñera, era Pablo Baraona. ¿Cuál de los dos sería el candidato oficialista? Yo consideraba a Jarpa, por ser 'el hombre más representativo del conjunto de la derecha chilena', como 'el contendor más peligroso'. Algunos de mis colaboradores, en cambio, temían más a Büchi, porque representaba un nuevo estilo, alejado de la política tradicional, que podría ser más atractivo para las nuevas generaciones".

Arranque de campaña

"Me convencieron de que debía modernizar mi vestimenta, reemplazando mis viejos ternos de color café y los suéteres de lana a que estaba acostumbrado, por ropa más acorde con la moda. Y llegaron en su intrusión hasta a corregirme algunos hábitos, como el jugar con un lápiz o con un clip mientras conversaba.

 

"El primer debate estuvo organizado por la Universidad de Concepción (...). Y fui sorprendido cuando una asistente me preguntó si usaría el sistema de los swaps para reducir la deuda externa; no supe qué contestar, porque ignoraba en qué consistía ese sistema".

Retiro en Reñaca

"Un grupo de colaboradores DC, miembros de mi familia y amigos que se reunieron conmigo en una especie de 'retiro' de dos días en Reñaca para reflexionar sobre la orientación de mi campaña. Ahí hubo consenso en que nuestro mensaje debía ser de paz, seguridad y reencuentro entre los chilenos, y que yo debía encarnar la imagen del 'buen padre de familia' que busca construir 'la patria justa y buena para todos'".

"No sería equitativa la gratuidad"

"En una conversación muy franca (con estudiantes de la Universidad de La Frontera), les expresé las razones por las cuales yo creía que, dada la limitación de recursos disponibles, mientras no aseguráramos a todos los niños chilenos acceso pleno a la educación básica y media no sería equitativo establecer la gratuidad de la educación superior. Salí contento de la reunión, porque fue evidente que los dirigentes estudiantiles entendieron, aunque no les gustara, la justicia de mi posición".

El triunfo: "Esperaba una ventaja mayor"

"Aunque pueda parecer autosuficiente, debo confesar que recibí esa victoria con mucha humildad, pero como algo natural. Tenía plena fe en el triunfo y, para ser sincero, esperaba una ventaja mayor".

El juramento, en su fuero interno

"Me nació del subconsciente un espontáneo gesto de alzar los hombros y levantar las manos como diciendo: '¡Las vueltas de la vida! ¡Quién lo habría imaginado!'. En verdad, aunque mi abuelo materno, Eliseo Azócar, me decía cuando niño que yo llegaría ser Presidente de la República -lo que también decía a casi todos sus nietos-, nunca esa posibilidad entró en mis planes de vida".

Complejo diálogo con Pinochet

"Al día siguiente de la elección, un edecán del general Stange me visitó llevándome una carta de felicitación bastante encomiástica. Ese mismo día, edecanes del general Matthei y del almirante Merino indagaron si yo podría recibirlos para transmitirme saludos semejantes. Aunque yo contesté que estaba disponible, no recibí tales visitas. Después supe que el general Pinochet habría reaccionado con enojo por la actitud de Stange de adelantarse a felicitarme, lo que motivó que los otros no materializaran sus propósitos de hacerlo también.

"La entrevista tuvo lugar el jueves 21 de diciembre, justo al cumplirse una semana de la elección. Yo concurrí acompañado de Enrique Krauss; Pinochet nos recibió en compañía de sus ministros Carlos Cáceres y el general Jorge Ballerino. La conversación fue recíprocamente respetuosa y muy formal. Pinochet me trató siempre de 'Don Patricio'. Por mi parte, lo traté a veces de Presidente y a veces de general (...). Le expresé que, dentro de mi espíritu de pleno respeto a la Constitución y a las leyes, sin perjuicio de mi propósito de modificarlas por las propias vías que ellas establecen, aunque yo reconocía su derecho a continuar en la Comandancia en Jefe del Ejército, pensaba que ello no sería conveniente para el interés nacional ni para las propias Fuerzas Armadas, por razones que podría exponerle cuando él quisiera en una reunión privada entre los dos. Levantando las dos manos, me contestó más o menos lo siguiente: '¿Así que usted quiere que me vaya? ¡Se equivoca, señor! Yo soy la mejor garantía para usted. No ve que mi gente está muy nerviosa. ¿Y quién puede tranquilizarla mejor que yo?'".

Renuncia de su sobrino

"Cuando me retiraba de La Moneda, nos encontramos casualmente con mi sobrino René Mendoza Escalas, teniente coronel de Ejército, quien formaba parte del equipo asesor del general Pinochet en la Secretaría General de la Presidencia. Hasta entonces no se había dado por aludido de mi elección. En tono afectuoso, se detuvo a felicitarme y me dio un abrazo. Ese gesto le costaría su carrera; amonestado por Ballerino, fue excluido del Comité Asesor, destinado a un lugar lejano y, al poco tiempo, llamado a retiro".

"Adolfo quedó herido conmigo"

"Adolfo (Zaldívar) quedó herido conmigo por lo que consideró una inconsecuencia de mi parte, que me hizo notar en carta de mediados de junio. Ya he explicado las razones por las que, habiendo sido en un principio partidario de la 'coalición chica', terminé prefiriendo la opción amplia. Pero Adolfo, al parecer, nunca comprendió lo que consideró una 'vuelta de chaqueta' de mi parte, posición acorde con su actitud de franco recelo o desconfianza respecto del mundo socialista".

Senadores designados: la carta de Piñera

"RN no perdía la esperanza de lograr un acuerdo (para los cambios en la reforma constitucional) y a sus esfuerzos se sumó una iniciativa de Hernán Büchi, que en ese momento se perfilaba ya como el más probable candidato del oficialismo para suceder a Pinochet. En carta de 6 de mayo de 1989, que ese mismo día me hizo llegar por intermedio de Sebastián Piñera, después de destacar la importancia de promover 'un espíritu de amistad cívica' que favorezca 'la búsqueda de acuerdos y compromisos nacionales que faciliten la convivencia y el progreso' (...), me expresó su opinión sobre algunos de los temas objeto de controversias, como la composición del Senado y de la Cámara de Diputados, y la mayoría necesaria para aprobar las leyes orgánicas constitucionales. En cuanto a la integración del Senado, decía de modo textual: 'Los senadores designados son un factor moderador que se justifica, probablemente, solo en un período de transición. Luego de ese plazo prudencial, los senadores designados podrían ser sustituidos por elegidos, conforme a la tradición política chilena. Los senadores designados responderían, de este modo, a un objetivo temporal de la transición y no a una definición permanente del sistema político'".

Tortícolis, ad portas del cambio de mando

"A poco de iniciar nuestro descanso (en febrero de 1989, tras ser elegido), una repentina y dolorosa tortícolis me paralizó en la práctica. Tal vez fue el efecto retardado de varios meses de tensiones; lo cierto es que una mañana amanecí con el cuello tieso y con la cabeza inmovilizada, y cualquier movimiento era un dolor insoportable. Cuando me disponía volver a Santiago, mi escolta de Carabineros ya había descubierto una excelente profesional kinesioterapeuta que, de forma diaria, concurrió desde Frutillar a hacerme un tratamiento que, al cabo de diez días, me sanó por completo mi dolencia".

La Moneda desolada

"Cuando la noche del 10 (de marzo de 1990), el mismo (Carlos) Bascuñán y Marcelo Trivelli llegaron a tomar posesión de las oficinas presidenciales, se encontraron con un espectáculo desolador; parecía tierra arrasada: apenas había adornos; los suelos y paredes delataban el retiro de muebles, alfombras y cuadros; los cables estaban sin sus teléfonos; no había computadores, ni faxes ni fotocopiadoras. Según reconocieron algunos guardias, había existido 'mucho movimiento de camiones en las últimas noches'".

Pifias en el Estadio Nacional

"Fui interrumpido por una tremenda y bulliciosa pifia. Sin vacilar un instante, dejando de lado el texto y levantando la voz, reafirmé: 'Sí señores, sí compatriotas: civiles o militares' (...). Muchas veces he pensado que ese gesto, espontáneo e inmediato, contribuyó a afianzar en la opinión pública mi autoridad como gobernante y a granjearme el respeto de los sectores castrenses".

Juicio a la transición

"Los dirigentes de la Concertación no teníamos ningún contacto con ellos (el MIR, el FPMR y otros de análogo carácter), ni influencia alguna para disuadirlos y apartarlos de su conducta violentista. ¿Volverían a sus andanzas? Había razones para temerlo. Estas eran las circunstancias en que asumíamos e iniciábamos nuestro gobierno. A ninguno de los comentaristas, que en la tranquilidad de sus escritorios han escrito sus críticas para descalificar nuestra transición a la democracia, se les ha pasado por la mente considerarlas. Prefieren ignorarlas".